© Diario El Cronista Comercial, 2002-05-13


ARGENTINOS EN EL EXTERIOR ENCUENTRAN LA FORMA DE DONAR COMIDA POR LA WEB

La ayuda viaja por Internet

A raíz de la iniciativa de una argentina que vive en España, un grupo de 148 personas de todo el mundo ayuda, a través de la red, a catorce instituciones locales de bien público con la entrega de alimentos. La organización se creó en diciembre pasado y ya junta 4.800 pesos mensuales

JOSÉ E. TOTAH Buenos Aires

La idea nació en los últimos días de diciembre del año pasado. Nancy Cosentino, una argentina de 35 años, leía los diarios por Internet en su casa de Madrid y se quedó muy angustiada con uno de los titulares de un matutino porteño. "Los comedores infantiles corren el riesgo de desaparecer", era la noticia desde este extremo del mundo. Esa angustia disparó la acción y Cosentino levantó el teléfono para juntar a una decena de amigos suyos en España y pensar, entre todos, una forma de ayudar.

Así empezó Diezeuros.org, una asociación benéfica compuesta por 148 miembros en todo el mundo. Cada uno de ellos dona 10 euros de su tarjeta de crédito y, con ese dinero, hacen compras de comida por Internet al supermercado Disco Virtual. La empresa participa en esta acción benéfica llevando los pedidos a 14 hogares infantiles de la Argentina. Desde febrero hasta hoy se hicieron 16 entregas de mercadería, por un valor total de 5.000 pesos. Los primeros donantes fueron sólo un puñado de argentinos en Europa, pero luego se sumaron españoles, ingleses, alemanes y estadounidenses, quizá conmovidos por las mismas noticias que, desde diciembre pasado, sacudieron a Cosentino. La página de la organización se puede leer en diez idiomas, incluyendo el vasco, el sueco y el húngaro.

"Cuando empezamos no creíamos que íbamos a juntar tanta gente", explica la fundadora de la entidad. A un promedio de 10 euros por mes, la organización recauda hoy 1.480 euros mensuales, o 4.588 pesos. "Apadrinamos 14 hogares y nos faltan dos socios para llegar al numero 15", se ilusiona Cosentino. Lo interesante de Diezeuros.org fue cómo el boca a boca entre argentinos -y foráneos- fue sobrevolando mares y continentes. Llegó, por ejemplo, hasta Carlos Marcias, que nació en la Argentina pero vive en Chile desde comienzos de los ‘80. "Soy testigo del deterioro social y económico de mi país; sé que mi aporte de 10 dólares es sólo un granito de arena pero es mi forma de sentirme cerca de lo que pasa en el lugar donde nací y me eduqué", evoca Marcias, que trabaja en una empresa de primera línea. Christian Scandella, en cambio, que reside en los Estados Unidos, admite no ser argentino de nacimiento, "pero sí de corazón". "Sé lo que está pasando allí, sigo las noticias desde el estallido de diciembre y ésta es mi manera de solidarizarme", explica.

Al igual que Marcias y Scandella, un centenar de anónimos personajes separan un poco de su dinero para ayudar a los que viven y sufren al otro lado del océano.


© Diario El Cronista Comercial, 2002-05-13